Paraguay
denuncia a la Argentina por papeleras contaminantes
Paraguay
denunció la contaminación del río Paraná por
las industrias papeleras radicadas en Misiones. Pide que determinen el
grado de contaminación que producen las papeleras en el río
Paraná, compartido por ambas naciones.
La
Secretaría del Ambiente de Paraguay presentó una denuncia
formal ante la Fiscalía de Estado de ese país. Pide que determinen
el grado de contaminación que producen las papeleras en el río
Paraná, compartido por ambas naciones. Aseguran que el establecimiento
industrial tomado como testigo operaría con una tecnología
obsoleta y contaminadora. Las empresas cuestionadas son Alto Paraná
(Puerto Esperanza, provincia de Misiones); Papel Misionero (Capioví,
Misiones); Celulosa Campana S.A. y Celulosa Puerto Piray.
En Argentina
hay varias gigantescas papeleras, que utilizan para su provecho grandes
extensiones de bosque y extraordinarios volúmenes de aguas. Algunas
de ellas están en manos de empresas multinacionales; aquí
una lista de las 11 principales: 1) Alto Paraná (Misiones). 2) Celulosa
Puerto Piray (Misiones). 3) Papel Misionero (Misiones). 4)Celulosa Campana
S.A. (Buenos Aires). 5)Papel Prensa (Provincia de Buenos Aires). 6) Massuh
(Provincia de Buenos Aires). 7) Productos Pulpa Moldeada (Río Negro).
8) Papelera del Tucumán (Tucumán). 9) Papelera del NOA (Jujuy).
10) Ledesma (Jujuy). 11) Celulosa Argentina (Santa Fe).
El Ministro
de la Secretaría del Ambiente paraguayo, Alfredo Molinas, finalmente
solicitó a la Fiscalía General de Estado de ese país
que investigue "si existe no contaminación" por parte de los establecimientos
industriales de Misiones, que elaboran pasta celulósica, "poniendo
en riesgo al ambiente y a las personas que habitan en la comuna de Carlos
Antonio López, departamento de Itapúa, Paraguay, a partir
del vertido, sin tratamiento previo, de efluentes industriales que -entienden-,
contaminarían con sustancias tóxicas al río Paraná",
según consta en la denuncia que presentó este viernes 17
en Asunción. La denuncia parte de la verificación que el
propio Molina realizó en el lado argentino del río Paraná,
en proximidades de las fábricas, donde existen actividades de contaminación,
según dice el escrito que elevó ante la Fiscalía de
Estado de su país, donde también invocó el delito
tipificado en el artículo 203 del Código Penal de Paraguay,
que trata los hechos punibles contra la seguridad de las personas frente
a riesgos colectivos. Una fuente de la Secretaría del Ambiente estatal
aseguró que de detectarse contaminación, habrá que
identificar a los responsables del delito, aunque la denuncia expresa que
es "contra personas innominadas".
Por otra parte,
once grandes empresas argentinas usan tecnología contaminante, según
denunciaron ambientalistas locales. Estas papeleras son las que, silenciosamente
hasta ahora, vienen produciendo y en muchos casos, según denuncias,
contaminando en la Argentina. Las más conflictivas son Alto Paraná
y Celulosa Puerto Piray, en Misiones; Celulosa Argentina, en Capitán
Bermúdez; Ledesma, en Jujuy; y Papelera del Tucumán.
Este último
caso es el único donde cabe anotar una victoria en la lucha por
preservar el medio ambiente, ya que la Cámara Federal de Tucumán
dispuso el procesamiento de los directivos de esa empresa. En la otra historia
que enseñan estas papeleras, el problema de la contaminación
no se reduce a la tecnología empleada (el debate central en torno
de las plantas de Uruguay) sino que, aun antes de que haya empezado a funcionar
la primera máquina, empieza en el desastre ambiental que pueden
causar las plantaciones de pinos foráneos -como se denuncia en Misiones-
o en las enfermedades causadas por el bagazo usado como materia prima -como
se denuncia en Jujuy-. Las denuncias sobre Misiones ejemplifican la "piedra
libre" que las empresas estarían en condiciones de lograr, no sólo
por la inacción de las autoridades reguladoras sino por la extorsión
de hecho a la que pueden ser sometidas las poblaciones cuando sus fuentes
tradicionales de subsistencia -por caso el cultivo de yerba mate- les han
sido sustraídas.
No a las
papeleras
El
uruguayo Ricardo Carrere forma parte de la ONG Guayubira, que viene sosteniendo
una consecuente oposición a la instalación de las plantas
de celulosa de Botnia y Ence en Fray Bentos -que incluyó la presentación
de una carta abierta al gobierno uruguayo firmada por decenas de investigadores
universitarios-. Este ambientalista efectuó una investigación
en la provincia de Misiones, donde observó que "en Papel Misionero
hay una contaminación tremenda del río; apenas han puesto
una redecita para que no se note la espuma". Pero la planta que más
interesaba a Carrere era Alto Paraná, que utiliza una tecnología
de blanqueo (parcialmente libre de cloro) similar a la que emplearán
las fábricas de Fray Bentos. Empezó por advertir el "lamentable
estado del río, donde los peces han desaparecido, las aves brillan
por su ausencia y el aire huele a huevo podrido". Además, el ambientalista
se detuvo en un problema que no depende de la tecnología de blanqueo:
el reemplazo de la biodiversidad propia de la selva misionera por uniformes
plantaciones de pinos: "El sector forestal insiste en llamar 'bosques'
a los monocultivos de árboles: intentan convencer de que están
llevando una 'reforestación' pero estas plantaciones no tienen nada
en común con un bosque y menos aún con la enormemente diversa
selva misionera", comentó Carrere. Un ejemplo serían los
efectos causados por "el polen de los pinos: tratándose de grandes
masas de árboles de una o dos especies, todos florecen en la misma
época y desprenden enormes cantidades de polen, generando problemas
respiratorios y alérgicos". Otro efecto ecológico impensado
es "la invasión de mosquitos": porque "el alto consumo de agua por
las plantaciones de pinos hace desaparecer a las ranas, que controlaban
la población de mosquitos", explicó Carrere.
Esto se articula
con las manifestaciones de vecinos del triángulo formado por las
localidades de Puerto Esperanza, Puerto Libertad y Wanda, donde viven unas
40.000 personas, en las proximidades de la planta Alto Paraná.
Todos ellos
pidieron reserva de sus nombres. Es que, según uno de ellos, "al
principio yo denunciaba mucho pero tuve que dejar de hacerlo cuando empecé
a recibir amenazas y la familia me puso un freno". Este vecino advirtió
que "Alto Paraná desmonta hasta la orilla de los cursos de agua
y así las aguas se contaminan con agrotóxicos y algunos arroyos,
sin la protección del bosque, se secan". Otro vecino afirmó
que "cuando se corrió la bola de que compraban tierras, hubo una
estampida de colonos queriendo venderles la chacra: por la yerba, que fue
hace unos años el oro verde, ahora no pagan más que 18 centavos
el kilo; y lo mismo pasa con el té, con los citrus". Un tercer vecino
contó, al diario argentino Página 12, que "en los cítricos
se forman pintitas negras, las mandarinas se secan. Tengo tres árboles
de mandarina y ninguno está dando fruta; los vecinos más
viejos dicen que, antes de la fábrica, no era así". Este
vecino vive al sur de la planta, adonde "cuando hay viento norte, el olor
se siente muchísimo más fuerte. Es nauseabundo". Y "en los
lugares del Paraná donde arrojan el desecho, el río cambia
de color, toma un color amarillento, hay peces muertos, qué sé
yo qué echan ahí".
Y, en cuanto
a las personas, "aumentaron mucho las enfermedades respiratorias y también
las de la piel, y hay mucha gente con distintos tipos de cáncer",
según afirman los vecinos. "Hay mucha gente con asma, todos los
problemas respiratorios se agudizan", aseguran. Pero "ni los médicos
ni nadie quiere hablar -sostuvieron-; los efectos ambientales no se pueden
demostrar porque el Ministerio de Ecología jamás hizo un
estudio, y, si lo hizo, nunca conocimos los resultados".
Según
denuncian los vecinos misioneros, "estas empresas tienen piedra libre:
en Celulosa Puerto Piray, hace seis años, el Ministerio de Ecología
llegó a labrar un acta por falta de tratamiento de efluentes, pero
la empresa amenazó con cerrar la planta y, como todo el pueblo depende
directa o indirectamente de ella, la gente misma pidió levantar
la medida".